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Hans Küng II: Interrogantes en torno a Jesús de Nazaret, Dios y la vida eterna y proyecto de ética mundial

Hans Küng II: Interrogantes en torno a Jesús de Nazaret, Dios y la vida eterna y proyecto de ética mundial Juan José Tamayo , Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones. Universidad

Hans Küng II: Interrogantes en torno a Jesús de Nazaret, Dios y la vida eterna y proyecto de ética mundial

Juan José Tamayo , Director de la Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones. Universidad Carlos III de Madrid

DEUTSCHLAND HANS KUENG 2004En la década de los setenta del siglo pasado y principios de los ochenta Hans Küng publicó tres obras en las que reformula tres de los grandes temas del cristianismo en los nuevos climas culturales y en respuesta a los grandes interrogantes de nuestro tiempo: Ser cristiano; ¿Existe Dios? Respuesta al problema de Dios en nuestro tiempo; ¿Vida eterna? Respuesta al gran interrogante de la vida humana? (las tres publicados en castellano originariamente en la editorial Cristiandad y actualmente en Trotta). Contaron con una excelente acogida en amplios sectores de la sociedad, religiosos o no, se tradujeron a diferentes idiomas, ejercieron una gran influencia en el campo teológico y constituyen hoy referentes significativos en cada uno de los temas tratados.

El libro de Küng Ser cristiano no se dirige a un público confesionalmente católico, sino “a cristianos y ateos, gnósticos y agnósticos, pietistas y positivistas, católicos tibios y católicos fervientes, protestantes y ortodoxos”, a personas que no son cristianas pero se interesan intelectual y vitalmente por el cristianismo y a quienes se encuentran indecisas entre la fe y la increencia. Siguiendo la metodología interrogativa, Küng empieza preguntándose si ser cristiano es más que ser persona, si es una superestructura o una infraestructura, qué es en realidad ser cristiano y cristiana y que significa serlo hoy.

En esta obra desarrolla una de las cristologías que –junto con las de Rahner, Schillebeexcks y las de la teología de la liberación- más ha contribuido a recuperar al Jesús histórico y a la reformulación de los dogmas cristológicos en perspectiva histórica. A partir del reto de los humanismos modernos y de las grandes religiones, se pregunta por lo peculiar del cristianismo, y lo descubre en Cristo, se interroga asimismo por cuál de las imágenes de Cristo es la verdadera y a cuál de ellas hay que atenerse en la práctica. La respuesta es el Cristo real, que no es un mito, sino un personaje histórico, cuyo contexto social, predicación, conflictos, muerte y nueva vida analiza con rigor exegético.

En ¿Existe Dios? Respuesta al problema de Dios en nuestro tiempo plantea el problema de Dios siguiendo los pasos del pensamiento moderno europeo a través de algunos de sus principales filósofos y sistemas de pensamiento: Descartes, Pascal, Kant, Hegel, Feuerbach, Marx, Nietzsche, Freud, Bloch, Wittgenstein, etc., en forma de preguntas: ¿pienso, luego existo? (Descartes); ¿creo, luego existo? (Pascal); ¿no se desvanece Dios en el proceso de la evolución? (Darwin), ¿no es Dios una proyección del ser humano? (Feuerbach); ¿no es un consuelo interesado? (Marx); ¿no es “nuestra más larga mentira” y el resentimiento de las personas frustradas? (Nietzsche), ¿es Dios una ilusión infantil? (Freud).

No es este un libro de sermones y panegíricos, sino, en diálogo con los críticos de Dios y atento a sus interpelaciones, un intento de respuesta con tres síes a la pregunta del título: sí a la realidad como alternativa al nihilismo; sí a Dios como alternativa al ateísmo; sí al Dios cristiano, que es el Dios de Jesús de Nazaret. Pero antes de la respuesta afirmativa al Dios cristiano y consciente de que, desde las ciencias de las religiones, el cristianismo no es la única religión, analiza las concepciones de Dios en las religiones no cristianas, incluyendo la idea de Dios de las religiones chinas y la religiosidad no-teísta del budismo.

En ¿Vida eterna? Respuesta al gran interrogante de la vida humana? (Trotta) se plantea las preguntas existenciales sobre el futuro de la vida, el sentido y sin-sentido de la muerte: ¿qué es la muerte?, ¿hay una sola vida o varias vidas?, ¿a dónde vamos al morir: a la nada o a la realidad última?, ¿es el más allá la proyección de un deseo?, ¿es el morir entrar en la luz?, ¿todos los caminos acaban en la tumba?, ¿por qué esperar en un cielo?, ¿infierno eterno?. Y nuevas preguntas más radicales: “¿Es la vida eterna solo la proyección de un deseo? (Feuerbach)?, ¿vana esperanza para oprimidos? (Marx), ¿negación del eterno retorno de lo mismo?, ¿regresión irreal propia de una inmadurez psíquica? (Freud)”.

Küng expone las respuestas dadas por las distintas filosofías y religiones: reencarnación, inmortalidad del alma, el “gran quizás” de Rabelais, que retoma Bloch, etc. y se centra especialmente en las respuestas del judaísmo y del cristianismo: la resurrección de los muertos y la vida eterna. Para él, la esperanza en la vida eterna implica activar dimensiones fundamentales de la existencia humana como las siguientes: saber que este mundo no es lo definitivo y que todo lo que existe tiene carácter transitorio; poder trabajar por un mundo mejor; poder dar sentido a la propia. Define la vida eterna como “liberación sin nueva esclavitud”.

Diálogo interreligioso y proyecto de una ética mundial

Tras la retirada de la autorización para la enseñanza teológica por parte del Vaticano a propósito de sus teorías sobre la infalibilidad en 1979, inició una nueva etapa: la apertura al “gran ecumenismo” a través de la propuesta del diálogo entre las religiones y de una ética mundial. Expuso su idea de la paz entre las religiones como base para la paz entre las naciones en distintos foros internacionales y la desarrolló de manera programática en la obra Proyecto de una ética mundial (1990).

La tesis de Hans Küng es que las religiones pueden contribuir a evitar el choque de civilizaciones que algunos politólogos anunciaban para el siglo XXI. Para ello es necesario que pongan en práctica una serie de iniciativas que el teólogo suizo formula así:
“1. No habrá paz entre naciones sin paz entre las religiones. 2. No habrá paz entre las religiones sin diálogo de las religiones. 3. No habrá diálogo de las religiones sin estándares éticos globales. 4. No habrá en nuestro Globo supervivencia en paz y justicia sin un nuevo paradigma de relaciones internacionales basadas en estándares éticos globales”.

Estas propuestas fueron la base del II Parlamento de las Religiones del Mundo celebrado en Chicago del 28 de agosto al 4 de septiembre de 1993, donde más de 200 representantes de las religiones del mundo expresaron por primera vez en la historia su consenso en torno a una serie de valores, actitudes y modelos éticos comunes. El consenso se plasmó en una Declaración, cuyo principal redactor fue Küng. En ella las religiones asumían el compromiso de trabajar a favor de una cultura de la no violencia y del respeto a toda vida, de una cultura de la solidaridad y de un orden económico justo, de una cultura de la tolerancia y de una vida veraz, y de una cultura de la igualdad y la colaboración entre hombres y mujeres.