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Los empresarios toman el poder: así es la ofensiva neoliberal que azota a Latinoamérica

Los empresarios toman el poder: así es la ofensiva neoliberal que azota a Latinoamérica Brasil, Argentina, Perú, Paraguay, Chile y los países de América Central están viendo como empresarios 'outsiders' de la política llegan a las

Los empresarios toman el poder: así es la ofensiva neoliberal que azota a Latinoamérica

Brasil, Argentina, Perú, Paraguay, Chile y los países de América Central están viendo como empresarios ‘outsiders’ de la política llegan a las instituciones con programas económicos liberales que precarizan las condiciones de las clases trabajadoras

Manifestación de mujeres brasileñas contra la elección como presidente del ultraderechista Jair Bolsonaro. / EFE

Manifestación de mujeres brasileñas contra la elección como presidente del ultraderechista Jair Bolsonaro. / EFE

“Los brasileños tienen derechos de más y empleos de menos. La reforma laboral aprobada hace poco tiempo dio cierta tranquilidad al empleador” pero hay que profundizarla para “eliminar las trancas que padecen los inversores. Debemos entender lo difícil que resulta ser patrón en este país”. Con estas palabras, el nuevo presidente de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, aclaró definitivamente, por si aún se necesitaba, el panorama que les espera a los trabajadores de su país. Unos días antes, Bolsonaro había anunciado la supresión del Ministerio de Trabajo, y antes aún, en plena campaña electoral, había afirmado que si llegaba al poder los que se ocuparían “realmente” de la economía serían los empresarios, los detentores del capital, “la gente que sabe de eso”.

Lo concretó al nombrar al frente de esa cartera, convertida de hecho en un súper ministerio, a un ultra liberal, Pablo Guedes, que ratificó la idea de Bolsonaro de que uno de los problemas de Brasil es el “exceso de derechos”. “Necesitamos flexibilizar, desregular, quitar rigideces al mercado de trabajo”, dijo Guedes semanas atrás, y repitió ahora —palabras más, palabras menos—el presidente Bolsonaro.

“En Brasil, Argentina, Perú, Chile, Paraguay, en los países de América Central, hay una ofensiva de los empresarios que se produce en paralelo al avance de la derecha”

“Esto no está sucediendo sólo en Brasil. También en Argentina, en Perú, en Chile, en Paraguay, en los países de América Central, hay una ofensiva de los empresarios que se produce en paralelo al avance de la derecha”, dijo a Público en Buenos Aires Héctor Morcillo, secretario general del Sindicato de Trabajadores de la Alimentación de la provincia de Córdoba e integrante del Comité Ejecutivo de la Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación. “Todos los países latinoamericanos formamos parte del mismo diseño. Desde la crisis de 2008, los grupos más concentrados han definido una política de acumulación y de extracción de riqueza que evidentemente repercute en el conjunto de la región. Para colmo, se da con las mismas recetas de los 70, de los 90, de 2000: lo único que les interesa a estos grupos es que a los estados les sobre plata para poder pagar nuestra deuda externa”.

Es en ese marco que se están multiplicando en toda la región las reformas laborales, dijo a su vez a Público Alberto Broch, vicepresidente de la Confederación Nacional de Trabajadores Rurales, Agricultores y Agricultoras Familiares de Brasil (CONTAG). “Son leyes que apuntan a quitar derechos a los trabajadores y a flexibilizar y precarizar el trabajo, dándoles más poder a los empresarios”. El presidente argentino Mauricio Macri “es como si fuera un Bolsonaro sin galones, sin el pasado de soldado y el aire fascista del brasileño pero con la misma divisa: de la economía deben ocuparse los empresarios”, agregó Morcillo.

“Van a poder hacer lo que quieran”

Cinco años atrás, en 2013, poco después de asumir la presidencia de Paraguay, Horacio Cartes, un magnate fuertemente vinculado a la dictadura del general Alfredo Stroessner (1954-1989), dijo ante un grupo de empresarios uruguayos que tomaran a su país como “una mujer bonita y fácil, a la que todo se le puede hacer: en Paraguay van a poder hacer lo que quieran, las leyes los favorecen, casi no hay sindicatos, todo es flexible”.

“Están surgiendo en América Latina empresarios con lejanos vínculos con la política que nos quieren hacer retroceder al siglo XIX”

“Mucho me hace acordar Bolsonaro a Cartes. Macri y el chileno Sebastián Piñera, como antes el boliviano Sánchez de Losada, algunos de los dirigentes de la oposición venezolana con chances de llegar al poder, tienen mejores modales pero piensan igual, con cabeza de CEO, de empresarios top. Por todos lados están surgiendo en América Latina empresarios con lejanos vínculos con la política, pero que irrumpen en ella con fuerza, como si se tratara de gente que viene a refrescar el panorama pero que en realidad nos quieren hacer retroceder al siglo XIX”, dijo tiempo atrás el sindicalista brasileño Artur Bueno Junior, vicepresidente de la Confederación Nacional de Trabajadores de la Industria de la Alimentación y Afines.

Hasta Uruguay, un país que hasta hace poco tiempo presentaba un escenario político “a la europea”, con partidos sólidos y de fuerte anclaje, ha visto el surgimiento de outsiders llegados del mundo empresarial. El más reciente es Juan Sartori, un ejecutivo de 37 años que se fue de niño a Europa, es dueño de un emporio empresarial y está casado con una hija del magnate ruso Dmitri Rybolóvlev, dueño del club Mónaco de la Liga francesa, que de uruguayo tiene apenas el acento y la pasión por el fútbol, pero pretende ser presidente de un país que casi no conoce evocando casi que como único programa su “éxito en el mundo de los negocios”.

Remake de los noventa

Héctor Morcillo sostiene que, para su reforma laboral, Macri se inspiró primero en España, luego en Italia, después en Francia. “Fue adaptando su proyecto a medida que veía que la resistencia de los sindicatos se la iba a poner difícil. Aquí hasta ahora pudimos pararla, porque hicimos una huelga general, muchas manifestaciones y resistencia callejera. En Brasil los sindicatos están más debilitados y, con un Congreso extremadamente conservador y corrupto, el presidente Michel Temer pudo hacer aprobar su reforma, Y Bolsonaro va por más: lo eligieron con un buen respaldo de votos y tendrá un parlamento todavía más volcado a la derecha donde las bancadas ‘de la bala, el buey y la biblia’ (los militares, los defensores del agronegocio y los evangelistas) contarán con aún más representantes y son marcadamente antisindicales”.

Aunque los sindicatos le frenaron a Macri la vía legislativa para aprobar su reforma laboral, que “como todas las otras en el mundo está basada en suprimir las negociaciones colectivas y por sector de actividad y en promover los convenios individuales y por empresa”, dice Morcillo, el presidente está intentando colarla por la ventana.

Este miércoles 19 fue creado en Buenos Aires el Foro de Abogados de Organizaciones Sindicales, que reúne a un centenar de laboralistas y tiene como objetivo principal inmediato resistir “la reforma que el gobierno va concretando de hecho y en forma encubierta, a través de todo tipo de presiones para modificar a la baja los convenios colectivos de trabajo”. “Vivimos una vulneración sistemática de la libertad y la democracia sindical de los trabajadores y de sus organizaciones”, señalaron en su manifiesto fundacional.

Antonio Baylos es abogado laboralista y dirige el Centro Europeo y Latinoamericano para el Diálogo Social de la Universidad de Castilla La Mancha. Meses atrás estuvo en Montevideo para una serie de charlas. Tanto en Europa como en América Latina, dijo entonces (17-5-18) al diario uruguayo la diaria se están llevando a cabo actualmente “reformas” que son un remake de las que se impulsaron en los años 1990.

“Primero: recortes sociales, el problema del empleo público como potencial causa; y por otro lado la actuación sobre el empleo –abaratando y facilitando el despido–y sobre los sindicatos”. Hay una diferencia clara entre una región y otra, recordaba Baylos: “el punto de partida en el cual se encuentran las democracias de Europa –incluso las del sur– es mucho más alto en materia de protección social” y el colchón amortiguador de que disponen es bastante más resistente a los embates desreguladores que la flaca colchoneta ‘sudaca’. Pero las ‘pulsiones’ neoliberalizantes, decía, son las mismas.

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